Milenio Internacional • 25 Septiembre 2013 - 6:52pm — AFP
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Las principales potencias mundiales lograron una posición común sobre los "principales puntos" de un futuro proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la destrucción de las armas químicas de Siria, según diplomáticos de Naciones Unidas.
Boletín de Prensa 01028
Solidaridad Internacional en Contra de la Guerra
13 de Octubre de 2013
Un rebelde apunta hacia posiciones del ejército en Alepo - Foto: AFP
Nueva York • Las principales potencias mundiales llegaron hoy en Nueva York a un acuerdo sobre los "principales puntos" de un futuro proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la destrucción de las armas químicas de Siria, dijeron diplomáticos en la ONU.
El proyecto de resolución autorizaría la consideración de sanciones en el marco del Capítulo VII de la Carta de la ONU si el presidente Bashar al Asad no cumpliera un plan de desarme ruso-estadunidense, dijeron diplomáticos a la AFP. Un diplomático ruso dijo que "las discusiones no habían terminado sobre algunos puntos esenciales", pero no dio más detalles.
Las negociaciones concernían hasta ahora a la mención o no en el texto del capítulo VII de la Carta de la ONU. Rusia se negaba a hacer cualquier referencia a ese capítulo, que permite obligar a un país a plegarse a una decisión del Consejo de Seguridad.
En la reunión en la que se llegó al acuerdo, realizada a instancias del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, participaron los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo (China, Estados-Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia). El proyecto de resolución aún debe ser entregado a los otros diez países miembros del Consejo de Seguridad antes de ser sometido a votación.
Durante la reunión en la sede de la ONU, el secretario general y los demás participantes destacaron "la importancia de redoblar los esfuerzos para resolver la crisis humanitaria en Siria y en los países vecinos", según el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.
Según la ONU, más de dos millones de sirios huyeron hacia países limítrofes, la mayor parte a Líbano, y alrededor de seis millones se desplazaron dentro del país. El presidente libanés, Michel Sleimane, lanzó ayer en la tribuna de la ONU un llamado instando a los "países amigos" a ayudar a Líbano a soportar la "pesada carga" de cientos de miles de refugiados sirios.
Gran Bretaña anunció hoy que entregaría 160 millones de dólares suplementarios en ayuda a los refugiados sirios, llevando el total de la ayuda británica a 800 millones de dólares. El canciller francés, Laurent Fabius, dijo por su parte que "hoy en Nueva York le decimos a los libaneses y las libanesas que estamos a su lado de manera concreta y a largo plazo". "Queremos darle (a Líbano) estabilidad y esperanza", agregó.
De otra parte, expertos de la ONU regresaron a Damasco para investigar los numerosos ataques con armas químicas en el conflicto sirio. Dirigido por Aake Sellström, el equipo de expertos llegó a Damasco en un convoy de tres vehículos de la ONU para investigar si se utilizaron armas químicas en catorce ocasiones durante los combates en el país.
Los inspectores tienen previsto presentar un informe a finales de octubre. El mes pasado, el equipo llegó a la conclusión de que el 21 de agosto se usaron armas químicas a gran escala en las afueras de Damasco, como reportó en un informe presentado el 16 de septiembre, sin indicar los responsables.
Para Washington, París y Londres, este informe no daba lugar a dudas respecto a la "responsabilidad extremadamente clara" del régimen sirio, mientras que Rusia, aliada de Damasco, reclamaba la vuelta de la misión a Siria para investigar sobre otros ataques presuntamente llevados a cabo por los rebeldes.
El ataque del 21 de agosto condujo a Estados Unidos a amenazar a Damasco con acciones militares, si bien éstas fueron pospuestas indefinidamente tras el compromiso del régimen sirio de desmantelar antes de mediados de 2014 su arsenal químico, según un acuerdo negociado el 14 de septiembre entre Moscú y Washington.
El régimen ha facilitado el inventario de su arsenal químico a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OIAC), pero las negociaciones continúan para lograr una resolución de Naciones Unidas sobre la aplicación de este acuerdo.
El Consejo Nacional Sirio (CNS, oposición) recibió un nuevo golpe, tras el anuncio por parte de trece importantes grupos rebeldes islamistas de su ruptura con el CNS en el exilio. En un comunicado, los rebeldes islamistas afirman que la Coalición no les representa y apelan a "todos los grupos civiles y militares a unirse bajo la bandera de la sharia (ley islámica)".
Los trece grupos rebeldes "representaban una porción significativa de la oposición armada y reagrupaban a los mejores combatientes", según Charles Liste, un analista del IHS Jane's Terrorism and Insurgency Centre, que calificó esta ruptura de "extremadamente dañina" para el Ejército Sirio Libre (ESL).
La nueva alianza de los rebeldes islamistas con un grupo vinculado a Al Qaeda busca la instauración de un Estado islámico, mientras que la rebelión denominada moderada aspira a un estado democrático pluralista.
La ruptura pone en desventaja también a la oposición frente al régimen en caso de negociaciones de paz para solucionar el conflicto en Siria, que cuenta con más de 110 mil muertos desde su inicio hace dos años y medio.
Por su parte, el promotor de la paz, Alfredo Rojas Díaz Durán, espera que con la destrucción del arsenal de destrucción masiva perteneciente a Siria sea el primer paso para la destrucción de todo el arsenal nuclear y químico que poseen todas las naciones las que por cierto, dijo, son aquellas que permanentemente pretenden someter y apropiarse de las riquezas de otras naciones.

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